El mapa turístico del Atlántico ha cambiado en menos de una década. Barranquilla, tradicionalmente asociada al turismo de negocios, congresos y eventos, ahora hace parte de una oferta departamental que busca atraer visitantes hacia las playas, la gastronomía, los festivales, la artesanía, la naturaleza y las tradiciones de los municipios.
Según el balance presentado por el subsecretario de Turismo, Jaime Alfaro, Barranquilla pasó de recibir entre 600.000 y 700.000 viajeros al año a acercarse actualmente a los dos millones de visitantes.
La transformación, de acuerdo con el balance, ha estado acompañada por inversiones públicas superiores a $500.000 millones en obras relacionadas con infraestructura y desarrollo turístico, además de acuerdos entre administraciones, empresarios y prestadores de servicios.
Uno de los principales escenarios de esta evolución ha sido Puerto Colombia, donde se destacan proyectos como el Muelle 1888, la recuperación de un tramo del antiguo muelle y la Plaza de los Inmigrantes.
A esta infraestructura se suma el Mercado Sazón Atlántico, próximo a abrir, mientras que intervenciones en Miramar, Country Sabanilla y Salinas del Rey, junto con infraestructura destinada a deportes náuticos, buscan ampliar las posibilidades para quienes visitan la franja costera.
La apuesta, según el planteamiento de la administración departamental, es que las inversiones no se concentren únicamente en la infraestructura, sino que contribuyan a consolidar una oferta turística capaz de generar actividad económica en distintos territorios del Atlántico.
La conectividad aérea también aparece como uno de los factores que acompañan este proceso.
Durante 2026 comenzó a operar una ruta diaria de Avianca entre Barranquilla y Fort Lauderdale. A esto se sumaron conexiones de Wingo con Bucaramanga y Aruba, mientras Satena amplió sus enlaces regionales hacia destinos como Riohacha, Montería y Aguachica.
Estas conexiones amplían las alternativas de llegada y salida desde Barranquilla y, de acuerdo con el balance presentado, respaldan la intención de consolidar a la capital del Atlántico como una puerta de entrada al Caribe colombiano.
El desafío planteado por la Gobernación es que quienes llegan a Barranquilla también incorporen dentro de su recorrido otros destinos del departamento.
La estrategia turística también ha estado acompañada por reconocimientos y procesos de certificación.
Salinas del Rey obtuvo la certificación Bandera Azul, mientras Punta Astilleros fue distinguida en 2024 entre las mejores playas rurales del mundo.
Por su parte, Usiacurí alcanzó una certificación en sostenibilidad. También avanza el proceso de certificación de Piojó.
A estos procesos se suma la implementación de normas de calidad con 50 prestadores de servicios turísticos en Puerto Colombia, Baranoa y Galapa.
La diversificación de la oferta se refleja también en iniciativas como la Ruta 23, que reúne saberes gastronómicos y artesanales, y la Ruta de los Festivales.
La propuesta turística departamental incorpora además experiencias de naturaleza, las tradiciones de Usiacurí y Galapa, así como actividades náuticas desarrolladas en la zona costera.
Bajo la marca “Visit Atlántico, el Corazón del Caribe”, la Gobernación busca promover una visión del departamento en la que la llegada de visitantes a Barranquilla pueda convertirse en una oportunidad para conocer otros municipios.
El objetivo es conectar la capital con experiencias que permitan descubrir los sabores, oficios, paisajes, festividades e historias de diferentes territorios del Atlántico.
El balance presentado en el marco del Día Internacional del Turismo plantea una nueva fase para el sector en el departamento.
El crecimiento de las llegadas, las inversiones en infraestructura, las nuevas conexiones aéreas, los procesos de certificación y la creación de rutas turísticas han ampliado las posibilidades de promoción del Atlántico.
El siguiente desafío será conectar esas inversiones con experiencias de calidad durante todo el año, de manera que Barranquilla continúe funcionando como principal punto de llegada, pero que el viaje de los visitantes también incluya las playas, los sabores, los oficios, la cultura y las historias de los municipios del departamento.
